viernes, mayo 19, 2006

Hoy

Habitualmente al despertar, juego a reproducir en mi memoria lo que sueño. Hoy no. Hoy no recuerdo lo que soñé, o quizas no soñé nada. Esto último es lo que más me preocupa. No soñar nada. No soñar nada, lejos de implicar quedarte sin sueños, es producto del cansancio. Cuando estas muy cansado no soñás. Simplemente dormís, y estas dormido durante todo el tiempo que dormís. A veces no. A veces te pasa que no dormís que no podes dormir aunque quisieras y entonces te quiero ver. Pero cuando dormis, sin dormir realmente sino que soñás, en lo que yo llamo dormir despierto, dormir con la consciencia que estas durmiendo, es ahí cuando al despertar estas más liviano.
Hoy desperté durmiendo dormido, y no recordé lo que había soñado. Y todos mis sueños me los llevo puestos en los ojos cuando los incas me abren paso al día.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dormir despierto por lo menos es mejor que estar despierto dormido. Es decir, estar despierto pero inmerso en el universo fantástico y paralelo de aquello que deseamos y no tenemos, o que deseamos y no somos. Es el famoso soñar despierto. Es ese desencuentro y desencanto con la realidad que nos transporta al paraíso del éxito donde todo es extraordinario y donde la idea de fracaso no existe.

Sin embargo, ambos conceptos, el soñar dormido y soñar despierto, son las dos caras de la misma moneda. Son un mecanismo de defensa, una manera por la cual el subconsciente considera, clasifica y procesa todos los problemas que se encuentran en la vida despierta. Son la deformación intencional; la censura que ejercemos contra la libre expresión de deseos, por encontrarlos censurables por algún motivo.

Y muy misteriosamente de alguna manera estos dos mundos se conectan. Clarece Lispector una vez escribió: “…Muchas veces, antes de dormirme –en esa pequeña lucha por no perder la conciencia y entrar en un mundo más vasto-, muchas veces, antes de tener el valor de embarcarme para el gran viaje del sueño, finjo que alguien me tiende la mano y entonces avanzo, avanzo hacia la enorme ausencia de forma que es el sueño. E incluso cuando, así acompañada, me falta la valentía, entonces sueño.”